El sobreturismo obliga a ciudad japonesa a cancelar su festival de los cerezos en flor
Fujiyoshida, ciudad situada al oeste de Tokio y reconocida como centro espiritual del Monte Fuji, ha anunciado la cancelación del festival en el parque Arakurayama Sengen. Tras diez años de celebración en este entorno emblemático, que cuenta con una pagoda de cinco pisos y más de 600 cerezos, las autoridades han tomado esta medida drástica ante la preocupación por el sobreturismo y el comportamiento incívico de los visitantes.
El año pasado, la ciudad registró picos de más de 10.000 visitantes diarios, lo que provocó una congestión crónica del tráfico y problemas graves de convivencia. Según informes locales, los residentes han denunciado desde acumulación de basura y violaciones de la propiedad privada hasta casos extremos de turistas defecando en jardines particulares, lo que ha generado un fuerte sentimiento de rechazo entre la población local.
El alcalde de Fujiyoshida, Shigeru Horiuchi, expresó que la popularidad de la ciudad amenaza la vida tranquila de sus ciudadanos y que se encuentran en una situación de "fuerte crisis". En un esfuerzo por proteger la dignidad y el entorno vital de los residentes, el gobierno municipal ha decidido dar por finalizado el festival para evitar que el impacto del turismo masivo siga degradando la calidad de vida en la zona.
Factores como la debilidad del yen en Japón y la amplificación de las imágenes escénicas de la ciudad en las redes sociales han sido los principales motores de esta afluencia masiva. Fujiyoshida se une así a otros destinos globales como Barcelona, Venecia o Hawái, que han tenido que implementar medidas restrictivas, desde tasas turísticas hasta límites de aforo, para combatir los efectos negativos de la saturación de viajeros.
La decisión de cancelar el evento subraya un cambio de tendencia en la gestión de destinos internacionales, donde la sostenibilidad y el bienestar del ciudadano empiezan a priorizarse sobre el crecimiento económico derivado del turismo. Las autoridades locales esperan que esta pausa permita reevaluar el modelo de acogida de la ciudad y restaurar el equilibrio necesario para preservar su patrimonio espiritual y natural.
Finalmente, este caso sirve como advertencia para otros destinos turísticos que enfrentan retos similares de turismo masivo. La protección del medio ambiente y de la comunidad local se presenta como el gran desafío de la industria para este 2026, buscando fórmulas que permitan disfrutar de la belleza de lugares como Japón sin comprometer la integridad de quienes los habitan.




