Los aeropuertos británicos recuperan la normalidad tras el caos aéreo pero descartan pagar indemnizaciones
Las principales terminales aéreas del Reino Unido han comenzado a retomar sus operaciones habituales después de sufrir jornadas de interrupción generalizada provocadas por un fallo técnico en los sistemas de control de tráfico aéreo, según informaron medios especializados como Travel Tomorrow.
A pesar de la magnitud del colapso operativo, la Autoridad Civil de Aviación del Reino Unido (CAA) ha advertido que los cientos de miles de pasajeros afectados tienen pocas probabilidades de recibir compensaciones económicas directas por las cancelaciones y retrasos sufridos.
El origen del problema se remonta a una avería registrada en el centro de gestión de National Air Traffic Services (NATS), la cual obligó a cancelar más de dos mil vuelos y generó un efecto dominó en aeropuertos clave como Heathrow, Gatwick, Manchester y Stansted. Las firmas de análisis aeronáutico señalaron que la incidencia impactó a más de 330,000 viajeros, obligando a las aerolíneas a reorganizar tripulaciones y aeronaves durante varios días hasta estabilizar los itinerarios comerciales al cierre de la semana.
La institución reguladora explicó que las interrupciones derivadas de fallos en los servicios de navegación aérea se clasifican habitualmente bajo la figura de circunstancias extraordinarias, lo que exime a las compañías de transporte del pago de indemnizaciones por retraso o cancelación. No obstante, las normas vigentes obligan a las aerolíneas a garantizar la asistencia básica a los viajeros, incluyendo la entrega de vales para alimentos, bebidas, alojamiento en hoteles y la reubicación en rutas alternativas sin coste adicional.
Este nuevo incidente ha incrementado la presión política e institucional sobre la cúpula directiva de NATS, cuyos responsables han sido requeridos por el gobierno británico para presentar un informe detallado sobre las causas del fallo. La secretaria de Estado de Transporte, Heidi Alexander, solicitó una revisión independiente para evaluar la resiliencia de la infraestructura tecnológica nacional, en un momento en el que las principales asociaciones de aerolíneas exigen garantías para evitar nuevas interrupciones en el espacio aéreo europeo.




