Vuelos directos entre EE.UU. y Líbano podrían reanudarse tras más de cuatro décadas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado a su administración permitir que las aerolíneas estadounidenses vuelen directamente a Líbano por primera vez desde 1985, tras un histórico encuentro con el presidente libanés Joseph Aoun
Los enlaces aéreos directos entre Estados Unidos y Líbano podrían reanudarse por primera vez en más de cuatro décadas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenara a su administración permitir que las aerolíneas del país vuelen directamente al territorio libanés.
El anuncio fue realizado el martes 21 de julio tras una reunión en la Casa Blanca con el presidente de Líbano, Joseph Aoun, marcando la primera visita a Washington de un mandatario libanés desde 2009. Las rutas directas entre ambas naciones permanecían suspendidas desde 1985, año en el que se impuso la restricción bajo la administración de Ronald Reagan a raíz del secuestro del vuelo 847 de TWA.
Aunque la medida busca reconectar a Estados Unidos con su considerable diáspora libanesa y respaldar la economía del país, ninguna aerolínea ha anunciado todavía una ruta o fecha exacta para el restablecimiento de los servicios. Antes de que los vuelos puedan despegar, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) deberá realizar una rigurosa evaluación de seguridad en el Aeropuerto Internacional Beirut-Rafic Hariri para certificar que cumple con los requisitos normativos necesarios.
A pesar del recibimiento positivo por parte del primer ministro libanés, Nawaf Salam, persisten importantes desafíos operativos y de seguridad. El Departamento de Estado de EE.UU. mantiene vigente una alerta de viaje que desaconseja visitar Líbano debido a los riesgos asociados con conflictos armados, terrorismo y disturbios civiles, lo que genera incertidumbre sobre la disposición inmediata de las aerolíneas comerciales para operar en la región.
Paralelamente, Líbano ha comenzado los trabajos para convertir la base aérea de Qlayaat, situada en el norte cerca de la frontera con Siria, en un segundo aeropuerto civil internacional. La materialización de estas rutas dependerá de la culminación de las evaluaciones de seguridad estadounidenses y de la evaluación de viabilidad comercial y demanda por parte de los operadores aéreos.




