ITB Americas: una nueva conexión turística entre las Américas y el mundo
ITB Americas celebrará su primera edición del 10 al 12 de noviembre en Expo Guadalajara, México. La feria espera reunir a unos 300 hosted buyers, con un 80% de los expositores y compradores procedentes de las Américas y el 20% restante de otras regiones del mundo.
Más de 40 sesiones de conferencias completarán el programa, con contenidos centrados en algunos de los principales retos que afronta actualmente la industria turística. La feria busca, además, favorecer el encuentro entre los distintos mercados del continente y abrir nuevas conexiones con profesionales de otras regiones.
Desde Caribbean News Digital, conversamos con Vicente Salas, director de ITB Americas, sobre esta primera edición. Para Salas, la calidad de los contactos profesionales debe estar por encima de las grandes cifras de asistentes. Esa idea está detrás de la selección de los compradores, del programa de conferencias y del sistema de matchmaking, con el objetivo de que los participantes encuentren los contactos que realmente necesitan y puedan generar oportunidades de negocio.
Una feria internacional para las Américas
ITB Americas nace con la intención de ocupar un espacio que, a juicio de Salas, todavía permanece vacante en el mapa de las grandes ferias internacionales de turismo: una plataforma internacional en Norteamérica que conecte los mercados del continente entre sí y, al mismo tiempo, con el resto del mundo.
Aunque la región cuenta con importantes encuentros profesionales, Salas considera que buena parte de ellos están orientados principalmente a la promoción y comercialización del destino anfitrión. ITB Americas apuesta, en cambio, por una feria con vocación internacional desde el inicio. “Buscamos ser una feria 100 % internacional”, afirma.
“El objetivo de la feria es hacerla en las Américas, de las Américas, para las Américas, conectándolas con el resto del mundo”, explica Salas.
La diversidad de las Américas es precisamente uno de los elementos que destaca el director de la feria.
México, Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, Perú, Chile, Bolivia, Paraguay o Argentina presentan geografías, climas y gastronomías diferentes. A ello se sumará la presencia de expositores de otros países y de compradores de todo el mundo.
Así, Perú podrá tener un pabellón, presentar su oferta turística y encontrarse con compradores de Brasil, Canadá, Estados Unidos o Argentina, pero también de Egipto, China o Finlandia. Del mismo modo, un turoperador boliviano, uruguayo, brasileño o peruano podrá llegar a un stand de Finlandia y conocer su oferta.
“Eso no se daba antes”, señala Salas. Según explica, las otras grandes ferias turísticas que se celebran en el continente americano normalmente no tienen expositores de Medio Oriente, Asia o Europa. Tienen muchos expositores del continente americano y una gran cantidad de compradores, predominantemente del país en el que se hace la feria. No suelen tener compradores de otros países, salvo algunos mercados vecinos.
“Nosotros lo que ofrecemos es la diversidad de todo. Los compradores que se registran, de donde vengan, van a encontrar lo que buscan, van a aprender de otros destinos y eso es lo bonito”.

Guadalajara, una sede para quedarse
La elección de México y, concretamente, de Guadalajara, responde a una decisión estratégica que no se limita a la primera edición. “ITB, cuando llega a un país y a una ciudad, se queda”, explica Salas. “Esta feria no es itinerante”.
La elección fue precedida por un análisis de diferentes alternativas en Estados Unidos, México, Centroamérica y el norte de Sudamérica. El objetivo era encontrar un punto que facilitara la llegada de profesionales procedentes de las distintas regiones del continente.
“No la queríamos hacer muy al norte o muy al sur, para que la gente pudiera llegar fácilmente. Si la hacemos muy al sur, la gente del norte no viene; si la hacemos muy al norte, la gente del sur no viene”, apunta.
“México creo que es un punto estratégico, geográficamente hablando, en donde, al menos a nivel perceptivo, estamos cerca del norte, estamos cerca del sur, estamos cerca de Europa y estamos cerca de Asia”, señala.
Guadalajara suma, además, infraestructura para acoger un evento de estas dimensiones, una amplia oferta hotelera y gastronómica y el respaldo institucional del Gobierno de Jalisco y de la ciudad.
“Todo se conjugó para permitirnos no solo inaugurar en Guadalajara, sino crecer todo lo que queramos ahí”.
Una agenda para abordar los retos del turismo
La internacionalización no será el único eje de ITB Americas. La feria llega en un momento que Salas considera especialmente complejo para la industria turística, marcado por las crisis globales y una reducción de los viajes. Ante este escenario, considera que el sector debe reforzar su capacidad de colaboración.
“Ahora es cuando la industria turística debe salir y debe de unirse, debe de unir fuerzas y ver cómo salir de la crisis juntos”, afirma.
Con este propósito, el programa de conferencias será uno de los pilares de la feria. Durante los tres días se desarrollarán más de 40 sesiones dedicadas a diferentes desafíos de la industria, tanto en América como en el resto del mundo.
Entre los temas abordados estará la inteligencia artificial y su impacto sobre el sector, desde su utilización para mejorar la eficiencia de las empresas hasta sus posibles efectos sobre el empleo.
Salas destaca especialmente el carácter independiente del programa. “Nuestro programa de conferencias en la ITB Conference, tanto en Berlín como ahora en las Américas, es un programa totalmente agnóstico, no es comercializable”, explica.
“No puede llegar una empresa y decir: yo quiero pagar por una sesión y hablar y vender este producto o hablar de este destino”, añade.
La organización busca trasladar esta misma filosofía al conjunto de participantes. Expositores, compradores, medios y visitantes estarán claramente diferenciados para que cada profesional conozca el perfil de las personas con las que establece contacto.
“Queremos que cada participante vaya exactamente dentro del espacio que le corresponde para que no haya confusiones y todo el mundo tenga claro cuál es su objetivo y cómo puede hacer mejor negocio”, señala Salas.

Calidad antes que cantidad
Esta filosofía adquiere especial relevancia en el programa de hosted buyers. ITB Americas no quiere medir su éxito únicamente por el número de compradores registrados, sino por la calidad y adecuación de esos perfiles a las necesidades de los expositores.
Para registrarse como comprador, los candidatos deberán completar un cuestionario de unos 20 minutos con información sobre su empresa, sus mercados y sus necesidades de compra. Posteriormente, el equipo de ITB Americas realizará un proceso de curación de los perfiles.
“No es un registro en donde en línea de registro soy comprador, aquí está tu gafete, eso no funciona así”, enfatiza Salas.
El objetivo es que las citas generadas mediante el sistema de matchmaking respondan a intereses comerciales concretos. “No necesitas, a lo largo de los tres días, 50 compradores; necesitas 27, pero tienen que ser los 27 adecuados para ellos”, afirma.
La organización prefiere, de este modo, priorizar la efectividad de los encuentros frente a las grandes cifras. “Nosotros no somos una feria que va a decir: trajimos a 3.500 compradores, pero si de los 3.500 compradores solo sirven 200, ¿para qué?”, plantea.
También se distinguirán los perfiles de los participantes mediante gafetes de diferentes colores. La finalidad es que los profesionales sepan en todo momento con quién están interactuando y puedan orientar mejor sus encuentros.
Crecer desde la experiencia
Esta apuesta por la calidad también se refleja en la manera en que la organización plantea el crecimiento futuro de la feria. ITB Americas comenzó reservando unos 5.000 metros cuadrados en Expo Guadalajara, pero el espacio tuvo que ampliarse hasta los 7.000 metros cuadrados ante el crecimiento del proyecto.
Incluso el food court ha tenido que salir del espacio inicialmente previsto. Sin embargo, para Salas, la expansión física no constituye el principal objetivo.
Para Salas, el crecimiento de la feria no debe medirse simplemente por la posibilidad de duplicar su tamaño. Prefiere que quienes participen se vayan contentos, quieran volver, hablen bien de la feria y consideren que han hecho buen negocio.
La idea es que una buena primera experiencia anime a los profesionales a regresar en las siguientes ediciones. Que los profesionales quieran regresar será, en este sentido, uno de los indicadores de éxito más importantes.
“Los recursos son limitados y los va a invertir en donde haya mejor retorno de inversión y nos tenemos que asegurar que eso sea así”, sostiene.
México como anfitrión, no como protagonista
El posicionamiento internacional de la feria se reflejará también en la distribución del espacio expositivo. Aunque México será el país anfitrión de esta primera edición, ITB Americas quiere evitar que su presencia domine el encuentro.
“Queremos tener una imagen de una feria que es 100 por ciento internacional”, afirma Salas.
Por ello, México tendrá un pabellón propio y una participación limitada respecto al conjunto del espacio expositivo. “México es un expositor más”, señala.
El modelo busca que la identidad de la feria no dependa del país en el que se celebra. “Esta feria es una feria que se podría haber llevado a cabo en Colombia, en Perú, en Brasil, en Argentina, en Los Ángeles, en Costa Rica y la participación de cada país sería la misma”, explica.
La fórmula, además, podrá reproducirse con diferentes países invitados en futuras ediciones. “El país invitado el año que viene puede ser Perú, Egipto, Noruega, el que quiera”, concluye Salas.
El propósito de ITB Americas no parece medirse únicamente en metros cuadrados, número de compradores o cantidad de reuniones. La aspiración es que esas cifras se traduzcan en oportunidades reales de negocio y en ganas de regresar.
“Que vuelva feliz y vuelva emocionada del negocio que puede hacer es lo más importante”, resume Salas.




