Barcelona fija un límite de 16 millones de turistas anuales
El Ayuntamiento de Barcelona ha establecido un tope anual de 16 millones de visitantes e implementado mayores gravámenes a cruceros y hoteles para contener la presión turística en la ciudad
La ciudad de Barcelona ha adoptado una postura más restrictiva frente a la masificación turística al fijar un límite máximo de 16 millones de turistas anuales, una cifra que busca contener el crecimiento tras registrar 15.7 millones de visitantes en 2025.
El comisionado de turismo sostenible, José Antonio Donaire, señaló que la política actual bajo el lema "ni un turista más" pretende aliviar la presión sobre la vivienda, el transporte y las infraestructuras públicas, sin buscar el fin de la actividad turística sino priorizar perfiles orientados a los negocios y la cultura que convivan armónicamente con los residentes locales.
Como parte de estas medidas impulsadas tras las protestas ciudadanas registradas en el verano de 2025, el consistorio ha endurecido la fiscalidad sobre los visitantes. Los pasajeros de cruceros con estancias inferiores a 12 horas podrían afrontar impuestos combinados de hasta 30 euros (aproximadamente 35 dólares), luego de que los responsables municipales propusieran elevar la tasa municipal hasta los 24 euros (aproximadamente 27 dólares), triplicando el gravamen previo de 8 euros.
La medida se suma al incremento aplicado el pasado 1 de abril, cuando la ciudad casi duplicó la tasa de pernoctación hotelera elevando el coste nocturno a una horquilla de entre 10 y 17 dólares por persona.
Estas restricciones se apoyan en un historial de control urbanístico que incluye la moratoria a la construcción de nuevos hoteles introducida en 2017, así como una fiscalización estricta sobre la conversión de viviendas residenciales en alojamientos turísticos de corta duración.
Mientras la región de Cataluña recibió 20.1 millones de turistas en 2025 —un incremento del 0.6 por ciento interanual—, las autoridades locales confieren prioridad a preservar el comercio local y la habitabilidad de los barrios históricos frente a la saturación comercial.




