Auge del turismo francés en Brasil impulsa la descentralización hacia el Nordeste
Brasil ha registrado un sólido crecimiento en la llegada de visitantes internacionales durante 2026, impulsado de manera significativa por el mercado de Francia. Este incremento récord ha sido un factor clave para la Agencia Brasileña de Promoción Turística Internacional (Embratur), cuya estrategia de descentralización busca expandir el turismo extranjero más allá de los destinos tradicionales.
Durante los primeros 7 meses del año, el país sudamericano recibió 5,87 millones de turistas extranjeros, acercándose rápidamente a sus objetivos anuales de visitantes. Dentro de este flujo continuo, el mercado europeo destacó de forma particular, alcanzando un máximo histórico de llegadas desde el territorio francés y consolidando su posición como un emisor esencial.
Históricamente, las llegadas internacionales a la nación se han concentrado de manera casi exclusiva en grandes centros metropolitanos como Río de Janeiro y São Paulo. Sin embargo, las nuevas cifras demuestran un cambio drástico en las preferencias de los viajeros, logrando una distribución mucho más amplia de los visitantes hacia otras regiones emergentes.
Los informes indican que el 37 por ciento de los turistas franceses optaron por viajar directamente a destinos fuera de las 2 principales áreas metropolitanas o pasaron la mayor parte de su estancia en dichas zonas. La región del Nordeste ha sido la principal beneficiaria de este cambio, con el estado de Ceará registrando un aumento del 28 por ciento y Pernambuco reportando un incremento del 24 por ciento.
Este creciente interés por el Nordeste de Brasil cuenta con el respaldo del Ministerio de Turismo mediante el fortalecimiento estratégico de la conectividad aérea. La expansión de las rutas de vuelo directo desde ciudades como París ha mejorado de manera sustancial el acceso a polos turísticos clave, incluyendo Fortaleza, Recife, Jericoacoara y Fernando de Noronha.
Además de la mejora en la infraestructura aérea, la promoción activa del ecoturismo y de las experiencias inmersivas en la cultura local ha respaldado esta demanda internacional. La expansión de las rutas hacia áreas no tradicionales fortalece a las empresas locales y a las comunidades, logrando una distribución mucho más equitativa de los ingresos generados por la actividad turística en el país.




