Bélgica ajusta el incremento de la tasa aérea a 7 euros tras presiones del sector
El gobierno belga ha cedido parcialmente ante las críticas de aerolíneas y operadores, limitando el aumento de la tasa de embarque a 7 euros a partir de 2027, en un esfuerzo por equilibrar la recaudación fiscal con la competitividad del sector aéreo nacional
Tras semanas de intensas críticas y advertencias por parte de la industria, el gobierno de Bélgica ha decidido suavizar su plan original de duplicar el impuesto a los pasajeros aéreos. En lugar de elevar la tasa hasta los 10 euros como se había propuesto inicialmente, el Impuesto sobre el Embarque de Aeronaves (TILEA), que actualmente se sitúa en 5 euros, experimentará un incremento del 40%, fijándose en 7 euros a partir del 1 de enero de 2027.
La medida afectará específicamente a los vuelos internacionales de más de 500 kilómetros y hasta 3,500 kilómetros, consolidando una política fiscal que busca equilibrar las necesidades presupuestarias del Estado federal con la protección de la conectividad aérea del país.
El TILEA, introducido originalmente en 2022, había visto sus tarifas armonizadas en 5 euros desde julio de 2025. La propuesta de aumentar este gravamen había desatado una fuerte oposición, con aerolíneas y gestores aeroportuarios advirtiendo sobre el posible impacto negativo en la competitividad de Bélgica.
Dado que el territorio belga se encuentra en una ubicación geográfica estratégica, cercana a aeropuertos en Francia, Países Bajos y Alemania, el sector temía que un aumento drástico incentivara a los viajeros a optar por alternativas terrestres o a utilizar infraestructuras aeroportuarias fuera de las fronteras belgas, provocando una reducción en rutas, capacidad operativa y puestos de trabajo.
Reacciones de las aerolíneas y perspectivas económicas
Entre las voces más críticas destacó Ryanair, que mediante su cúpula directiva amenazó con retirar millones de asientos y recortar rutas si el gobierno persistía en su plan original de duplicar el impuesto. Sin embargo, analistas económicos del sector, como Wouter Dewulf de la Universidad de Amberes, señalan que estas amenazas forman parte de una estrategia para mantener los costes bajos, destacando que Charleroi sigue siendo una de las bases más rentables para la aerolínea en Europa. Dewulf enfatizó que, incluso con este aumento, la tasa belga no resulta excesiva en comparación con los gravámenes de países vecinos, donde se aplican impuestos adicionales de entre 20 y 30 euros en muchos casos.
A pesar de la concesión, el gobierno ha mantenido una política diferenciada para los vuelos de corta distancia. Los trayectos de menos de 500 kilómetros continuarán sujetos a una tasa de 10 euros, con previsiones de subir a 10.50 euros en 2028 y a 11 euros en 2029. El objetivo explícito de esta tarifa superior es fomentar el uso de medios de transporte con menores emisiones de carbono para los desplazamientos cortos.
No obstante, los expertos coinciden en que, para que esta política sea verdaderamente efectiva, Europa requiere una modernización profunda de su red ferroviaria internacional, que actualmente se percibe como fragmentada y costosa, dificultando que el tren se convierta en una alternativa real y accesible frente al transporte aéreo regional.




