Barcelona duplicará a partir de 2027 la tasa turística para los cruceros de escala corta

19 de Mayo de 2026 2:56pm
Redacción Caribbean News Digital
Barcelona

 

El Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado una medida drástica para desincentivar el turismo de masas y reducir la saturación en sus calles: a partir de 2027, los cruceristas que visiten la ciudad durante menos de 12 horas verán duplicado el impuesto turístico actual, pasando a pagar 8 euros por pasajero.

La iniciativa tiene como objetivo a largo plazo eliminar por completo las escalas cortas, que traen flujos masivos de visitantes a la ciudad condal por apenas unas horas sin generar un impacto económico proporcional. El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, fue contundente en una reciente entrevista televisiva al declarar que su meta es "reducir a cero las escalas de cruceros en la ciudad en los próximos años".

De forma paralela al incremento fiscal, Barcelona está ejecutando una reducción planificada de su infraestructura portuaria dedicada a este sector. La estrategia municipal contempla disminuir el número de terminales operativas de siete a cinco. En este sentido, se prevé que las obras de demolición de la antigua Terminal C concluyan de forma definitiva a finales de 2026.

El peso de este sector en la capital catalana es monumental. De acuerdo con los datos oficiales de la autoridad portuaria española, la ciudad registró un total de 832 escalas de cruceros en 2025, lo que se tradujo en el desembarque de aproximadamente 3,9 millones de pasajeros, consolidando al puerto como uno de los nodos logísticos más transitados de Europa.

Una estrategia global contra la saturación turística

La ofensiva reguladora del consistorio no se limita de forma exclusiva a los barcos de pasajeros. El mes pasado, la administración local ya aprobó un incremento general en la tasa turística aplicada a los alojamientos tradicionales. Esta medida afecta tanto a los huéspedes de hoteles como a los usuarios de apartamentos de alquiler turístico, con tarifas que ahora oscilan entre los 10 y los 17 dólares por noche.

Esta política de contención busca redefinir el modelo de desarrollo turístico de la ciudad, priorizando a los visitantes de larga estancia que contribuyen de manera más sostenible a la economía local. Con el endurecimiento de los controles fiscales y la reducción física de los espacios de atraque, Barcelona se sitúa a la vanguardia europea en la gestión de la capacidad de carga urbana frente a los retos de la globalización del ocio.

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