Las aerolíneas reducen los problemas de equipaje, pero las pérdidas financieras siguen siendo millonarias
La implementación de la inteligencia artificial y el rastreo biométrico disminuyen las tasas de extravío, aunque el costo sectorial superó los 6.000 millones de dólares
El sector de la aviación comercial global ha registrado una notable mejoría en uno de sus puntos más críticos de fricción operativa con los pasajeros: la gestión de las maletas facturadas. De acuerdo con el informe anual Baggage IT Insights publicado por la compañía de tecnología aeronáutica SITA, las aerolíneas a nivel mundial lograron reducir su tasa de equipaje mal manejado en un 23% durante el pasado año fiscal. Este avance ha sido impulsado por significativas mejoras en los procesos logísticos y la adopción de nuevas herramientas digitales, lo que marca el mejor desempeño de la industria en este apartado desde el periodo de la crisis sanitaria.
A pesar de la optimización en los flujos de control, los datos financieros revelan que las maletas demoradas, dañadas o extraviadas por completo representaron un impacto económico devastador, costando a la industria un estimado de 6.300 millones de dólares. El reporte destaca el grave contraste entre este gasto y los márgenes de beneficio del sector, señalando que cada equipaje extraviado puede anular las ganancias generadas por más de 30 asientos vendidos, por lo que tan solo cinco incidencias en un trayecto son capaces de borrar el beneficio neto de un vuelo entero. En términos estadísticos, la tasa global mejoró al pasar de 6,3 maletas problemáticas por cada 1.000 pasajeros en el año anterior a un promedio de 4,9 por cada 1.000 viajeros.
El despliegue generalizado de la inteligencia artificial ha desempeñado un papel fundamental en este cambio de tendencia, mediante plataformas de datos que identifican riesgos potenciales en tiempo real y sugieren acciones correctivas. Asimismo, las aerolíneas han incrementado el uso de tecnologías de rastreo biométrico, etiquetas de identificación por radiofrecuencia (RFID), sistemas automatizados de clasificación y aplicaciones de seguimiento orientadas al consumidor.
En los Estados Unidos, el Departamento de Transporte reportó una tendencia similar, con una baja del 6,3% en los incidentes en comparación con el periodo previo, un logro atribuido por la patronal Airlines for America a la modernización de los equipos de soporte en tierra en sus principales centros de conexiones.
No obstante, las estadísticas confirman que el riesgo operativo se multiplica drásticamente cuando se analizan los trayectos de vuelos internacionales frente a los itinerarios domésticos. A nivel global, la tasa de incidencias para los pasajeros internacionales escaló hasta las 9,12 maletas por cada 1.000 usuarios, en comparación con el indicador de apenas 1,65 registrado en los vuelos de cabotaje.
Esta brecha es aún más pronunciada en la región de Norteamérica, donde los trayectos internos registraron dos maletas mal manejadas por cada 1.000 clientes, mientras que los enlaces internacionales se dispararon hasta un promedio de 11,6 por cada 1.000 viajeros, una vulnerabilidad vinculada a la complejidad de las conexiones y los estrechos márgenes de tiempo en los aeropuertos.
La carga financiera directa para las corporaciones aéreas sigue estando fuertemente vinculada a las políticas de restitución. SITA estima que, en promedio, cada incidente de equipaje representa un costo de 260 dólares para las empresas, una cifra que se eleva hasta los 635 dólares cuando la propiedad se declara perdida de forma definitiva.
Dentro de estos importes, las partidas destinadas a la compensación al pasajero constituyen el desembolso mayoritario, con desembolsos promedio que se sitúan en 72,60 dólares por cada maleta que sufre una demora temporal y escalan hasta los 424,80 dólares en aquellos casos donde el equipaje no vuelve a ser recuperado por su dueño.




