FITUR 2026: La Ciudad de México se prepara para vivir su tercer Mundial con una apuesta integral
Entrevista a Carlos Martínez Velázquez, director general del Fondo Mixto de Promoción Turística (FMPT) de la Ciudad de México
Con la mirada puesta en el Mundial de Fútbol 2026 —el primero que se disputará en tres países y el tercero que albergará la capital mexicana—, la Ciudad de México no solo se posiciona como sede deportiva, sino como un destino turístico completo.
En una entrevista exclusiva, Carlos Martínez Velázquez, director general del Fondo Mixto de Promoción Turística (FMPT) de la Ciudad de México, detalla los planes estratégicos para recibir a más de 5.5 millones de visitantes, generar una derrama económica estimada en 3,000 millones de dólares y ofrecer una experiencia que trascienda los estadios: desde 50 pantallas públicas y el Fan Fest de FIFA en el Zócalo, hasta exposiciones únicas, conciertos, reconocimientos Michelin y una red de conectividad sin precedentes. Además, aborda los esfuerzos en seguridad, movilidad y promoción del turismo metropolitano que buscan consolidar a la capital como un hub cultural y logístico del evento más grande del planeta.
—Carlos, ¿cómo se está preparando la Ciudad de México de cara al Mundial de fútbol, y cuál es la proyección del impacto económico y turístico que se espera generar a partir de este gran evento?
—Se estima que llegarán a la ciudad 5.5 millones de personas durante prácticamente un mes, que es la duración del Mundial. La Ciudad de México inaugurará el torneo el 11 de junio de este año y albergará cinco partidos. En total, México tendrá 11 partidos: cuatro en Jalisco y cuatro en Nuevo León.
Es importante destacar que la mayoría de los visitantes internacionales arribarán a la Ciudad de México o al aeropuerto de Cancún, ya que son los dos únicos aeropuertos del país con conexiones directas a todas las sedes del Mundial. Aunque Guadalajara y Monterrey tienen una conectividad muy importante, la mayoría de los vuelos —especialmente los europeos— llegarán primero a la Ciudad de México, desde donde los turistas harán escala hacia otras sedes.
En este contexto, se proyecta una derrama económica para el país de al menos 3,000 millones de dólares derivada de los partidos que se disputarán en México.
—Más allá del evento deportivo propiamente dicho, ¿qué actividades colaterales se están organizando para que los turistas descubran México más allá del fútbol?
—La Ciudad de México tendrá una de las agendas culturales más ambiciosas entre todas las sedes mundialistas. Por ejemplo, habrá 50 puntos de pantalla pública distribuidos en toda la ciudad, donde la gente podrá ver los partidos de forma gratuita. Además, FIFA instalará su Fan Fest oficial en el Zócalo capitalino.
Esto creará un ambiente futbolero vibrante en todos los rincones de la ciudad. Pero no solo eso: estamos articulando a toda la red de museos para ofrecer una mirada distinta sobre el fútbol y su entorno cultural.
Por ejemplo, en el Museo Interactivo de Economía (MIDE) se presentará una exposición sobre la economía del fútbol: no solo el juego en sí, sino todo lo que lo rodea —entrenadores, médicos, masajistas, aguateros, medicina regenerativa, etcétera—.
También habrá una exposición de memoria colectiva centrada en los Mundiales de 1970 y 1986. La Ciudad de México es la única urbe en el mundo que ha inaugurado tres Copas del Mundo de la FIFA. Por eso, estamos invitando a la ciudadanía a prestar objetos personales —boletos, camisetas, llaveros, recuerdos— para crear un mosaico colectivo de memorias.
Además, en el museo Yankee Week se exhibirá la colección de memorabilia más grande del mundo dedicada a los Mundiales, desde el primer torneo hasta el más reciente antes de este. Los visitantes podrán ver camisetas auténticas, tacos, uniformes y otros objetos usados por jugadores en momentos históricos.
Dentro del FIFA Fan Fest, también se llevarán a cabo 16 conciertos a lo largo de los 39 días del evento. En resumen, quien venga a la Ciudad de México podrá vivir el Mundial sin necesidad de entrar al estadio, disfrutando de una experiencia completa: cultural, musical, deportiva… y gastronómica.
—Justamente sobre gastronomía: ¿qué impulso se espera dar al turismo culinario con motivo del Mundial?
—En 2026 se publicará la tercera edición de la Guía Michelin en la Ciudad de México. Hasta ahora, en las ediciones de 2024 y 2025, se han reconocido 80 restaurantes. Incluso, la primera taquería con estrella Michelin del mundo está en nuestra ciudad.
Esta apuesta responde a una convicción clara: la gastronomía de la Ciudad de México no solo ocurre en restaurantes formales o de alto costo, sino también en las calles, en los puestos de tacos, en la comida callejera. Nuestra cultura alimentaria es milenaria, diversa y profundamente arraigada. Por eso, como gobierno, decidimos traer la Guía Michelin por tercer año consecutivo y promover activamente toda la riqueza culinaria de la capital.
—La seguridad siempre es un tema relevante para los turistas. ¿Cómo se ha reforzado en la Ciudad de México para garantizar una experiencia segura y placentera?
—La Ciudad de México es una de las urbes más seguras del continente americano; de hecho, está dentro del top 10 mundial. Desde 2019, hemos reducido en un 58% la tasa de delitos de alto impacto.
Además, en preparación para el Mundial, estamos invirtiendo fuertemente en videovigilancia. Para junio, la capital será la ciudad más videovigilada de América, con tecnología de punta conectada a sistemas de inteligencia de datos. Esto nos permitirá implementar estrategias precisas de prevención y seguridad en zonas de alta afluencia turística.
Quien visite la ciudad podrá sentirse completamente seguro, tanto por el trabajo sostenido que hemos realizado como por las inversiones adicionales que estamos haciendo para el evento.
—¿Y en cuanto a conectividad? He escuchado que se están fortaleciendo los enlaces con otras ciudades y estados. ¿Podría contarnos cómo avanza esto?
—Sí, hay avances significativos. Para el Mundial estará operativo el tren que conectará el Aeropuerto Felipe Ángeles —el segundo aeropuerto de la Ciudad de México— con el centro de la capital. Esta línea entrará en servicio en marzo de este año y mejorará la conectividad con la zona conurbada, incluyendo Pachuca, capital del estado de Hidalgo.
Asimismo, se completará este mismo año la conexión ferroviaria entre Toluca y la Ciudad de México, lo que reforzará la movilidad hacia el poniente del Valle de México.
Además, hemos aumentado frecuencias aéreas hacia destinos clave. Por ejemplo, hoy ya existen vuelos directos desde todas las principales ciudades colombianas —Bogotá, Medellín, Cali y Cartagena— a la Ciudad de México. Esto facilitará que los aficionados de esos países puedan asistir a los partidos en Guadalajara y en la capital sin escalas complicadas.
Cabe destacar que el Aeropuerto Internacional Benito Juárez es el más conectado con Estados Unidos: hay vuelos directos a prácticamente cualquier ciudad estadounidense.
—¿Y cómo contribuye todo esto a la descentralización turística, es decir, a que los visitantes conozcan otras regiones menos conocidas del país?
—Hemos creado la Alianza de Turismo Metropolitano con todos los estados circundantes: Estado de México, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala y Morelos. Estamos diseñando productos turísticos integrados que inviten a los visitantes a explorar la megalópolis más allá de la capital: naturaleza, cultura, patrimonio, experiencias locales.
Además, recientemente firmamos convenios con destinos playeros como Mazatlán y Acapulco, que están a poca distancia en avión o carretera. Así, los turistas podrán combinar su visita al Mundial con una escapada a la playa.
—Finalmente, ¿podría hablarnos del atractivo artesanal y cultural de la Ciudad de México?
—La Ciudad de México tiene una ventaja única: concentra artesanías de todo el país. Aunque muchas personas asocian los alebrijes con Oaxaca, en realidad fueron inventados aquí, en la Ciudad de México, por la familia Linares, cuyo taller sigue activo en la capital.
Como todas las capitales del mundo, la nuestra es un crisol de culturas, migraciones y tradiciones. Es un espacio de diversidad, tolerancia e intercambio, lo que la convierte en un destino incomparable para conocer la riqueza de todo México en un solo lugar.




