El buque Hondius atracará este domingo en Tenerife para una cuarentena de emergencia por hantavirus
El crucero de expedición m/v Hondius, epicentro de un preocupante brote de hantavirus, tiene programado su arribo al Puerto de Granadilla, en Tenerife, este domingo. La embarcación, que actualmente transporta a 90 pasajeros, ha sido el foco de atención internacional tras confirmarse que el brote es causado por el virus Andes.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta es la única cepa de hantavirus conocida con capacidad de transmisión de persona a persona, lo que ha obligado a las autoridades sanitarias a implementar medidas de contención extremas antes de su llegada a las Islas Canarias.
A bordo del buque se encuentran equipos médicos del Gobierno de los Países Bajos y de la OMS, quienes monitorean de cerca la evolución de los síntomas entre los ocupantes. En su punto máximo, el barco albergaba a 120 invitados; sin embargo, 30 personas desembarcaron previamente en la isla de Santa Elena, incluyendo a un pasajero fallecido.
La empresa operadora, Oceanwide, aclaró que una vez que el buque atraque y los pasajeros desembarquen el domingo, la compañía no intervendrá en las pruebas médicas ni en los procedimientos de viaje posteriores, dejando la logística en manos de los organismos gubernamentales.
España y Estados Unidos coordinan evacuaciones médicas bajo estricto aislamiento
La ministra de Sanidad de España, Mónica García, confirmó la creación de una "zona completamente aislada y acordonada" dentro del puerto tinerfeño para recibir a los afectados. El plan estratégico contempla que los pasajeros sean trasladados directamente desde la pasarela del barco hacia vuelos médicos chárter, evitando cualquier contacto con la población local. Esta operación de cuarentena está siendo coordinada con diversos gobiernos extranjeros para garantizar una repatriación segura y controlada de los ciudadanos de múltiples nacionalidades que permanecen en el navío.
Entre los gobiernos involucrados destaca el de Estados Unidos, que supervisa la situación de 17 estadounidenses que aún se encuentran a bordo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ya mantienen bajo vigilancia a otros ciudadanos que desembarcaron en Santa Elena y regresaron a estados como Georgia, California y Arizona. Para la jornada del domingo, el CDC enviará aeronaves especializadas a Tenerife con el fin de evacuar a sus ciudadanos bajo estrictos protocolos de bioseguridad, minimizando el riesgo de propagación del virus en suelo norteamericano.
El uso del Puerto de Granadilla, en lugar del puerto principal de Santa Cruz de Tenerife, responde a la necesidad de contar con un entorno más controlado y alejado de núcleos urbanos densos. Las autoridades locales de Canarias han expresado su preocupación, pero el Gobierno central insiste en que los protocolos internacionales se están cumpliendo rigurosamente. Esta crisis sanitaria pone a prueba la capacidad de respuesta de España ante amenazas biológicas importadas, en un esfuerzo por equilibrar el deber humanitario con la protección de la salud pública en el archipiélago.




