El MUTUR de Calella, un recorrido por la historia del turismo
El Museu del Turisme de Calella, conocido internacionalmente como MUTUR, no nació simplemente como una colección de objetos antiguos, sino como una respuesta estratégica a la necesidad de dotar de identidad cultural a un destino tradicional de sol y playa.
Inaugurado en enero de 2016, este centro se ubica en la antigua fábrica Llobet-Guri, un espacio que durante el siglo XX fue el motor industrial de la ciudad y que hoy representa la reconversión hacia la economía del conocimiento y el patrimonio histórico.
La decisión de situar el museo en esta estructura fabril no fue casual; simboliza la transición de la producción textil al sector servicios, los dos grandes pilares que han definido la historia moderna de la región.
El proyecto museístico fue concebido para dignificar la figura del turista y, sobre todo, del anfitrión, analizando el turismo como un fenómeno de contacto humano que ha moldeado la globalización cultural desde los tiempos de las grandes rutas comerciales hasta la era de los vuelos de bajo coste.
Un recorrido por la cronología del viaje

El discurso expositivo del MUTUR se aleja de la linealidad aburrida para proponer un viaje sensorial a través de tres grandes ejes. El primero de ellos se centra en el patrimonio del turismo, donde se explica cómo los primeros viajeros del siglo XVIII, movidos por la curiosidad científica o el estatus social, sentaron las bases de lo que hoy conocemos como itinerarios turísticos. Aquí, el museo destaca la importancia de las primeras guías de viaje, como las famosas Baedeker, que revolucionaron la forma de entender el territorio.

El segundo eje aborda la sociología del turismo de masas. Este espacio permite comprender cómo las conquistas sociales, como las vacaciones pagadas y la reducción de la jornada laboral, permitieron que la clase trabajadora accediera al ocio transfronterizo.
El museo exhibe una vasta colección de souvenirs, cámaras fotográficas analógicas y equipajes de época que reflejan la evolución del gusto estético y la democratización del deseo de conocer otros mundos, un proceso que convirtió a España en una potencia turística mundial.
Innovación y educación en la gestión del destino

Más allá de su función como archivo, el MUTUR se ha consolidado como un centro de formación y divulgación científica. La tercera sección del museo está dedicada a los retos actuales, como la sostenibilidad y la gestión de la capacidad de carga en las ciudades.
A través de módulos interactivos, se invita al visitante a reflexionar sobre el impacto ambiental de los viajes y la importancia de preservar los recursos naturales para que el turismo siga siendo una fuente de riqueza y no de degradación.
La institución también rinde un tributo permanente a la ciudad de Calella, documentando su transformación desde un pequeño núcleo pesquero hasta convertirse en la "Capital Turística del Maresme".

Al conservar las actas de los primeros hoteles y los registros de los primeros visitantes extranjeros, el museo asegura que la historia local no se pierda en la estandarización del turismo moderno, subrayando que la hospitalidad es un valor que se hereda y se profesionaliza con el tiempo.
La importancia del MUTUR radica en su capacidad para otorgar valor museístico a lo cotidiano. Una simple postal enviada en 1960 o un cenicero de un hotel ya desaparecido se convierten en este espacio en documentos históricos que narran la evolución del diseño y la comunicación.
Estas piezas son esenciales para entender la psicología del viajero, quien busca en el objeto físico un ancla para sus recuerdos y una prueba de su paso por lugares distantes.




