Deshielo de los glaciares suizos se acelera con la actual ola de calor
Foto: Reuters
La pérdida total de la capa de nieve invernal se adelanta tres meses con respecto a su ciclo natural, amenazando la supervivencia de las reservas de los Alpes
La intensa y prolongada ola de calor que ha azotado recientemente al continente europeo está dejando consecuencias devastadoras en la criosfera de Suiza. Los expertos estiman que la totalidad de la nieve y el hielo acumulados durante el pasado invierno se habrá derretido por completo a inicios de la próxima semana, un fenómeno alarmante que habitualmente no ocurre hasta mediados de agosto. De acuerdo con la red de Monitoreo de Glaciares en Suiza (GLAMOS), cada jornada de deshielo registrada de aquí a octubre —cuando suelen regresar las nevadas a la región alpina— reducirá de forma directa el volumen de estas masas de hielo tradicionales.
El director de GLAMOS, Matthias Huss, advirtió que los ecosistemas alpinos se encuentran en un estado sumamente vulnerable y registran ritmos de derretimiento sin precedentes, situándose en condiciones equivalentes a tres meses de adelanto en comparación con un ciclo saludable. Aunque los Alpes han experimentado un retroceso constante durante los últimos 170 años, la velocidad del proceso se ha acelerado drásticamente en las últimas décadas debido al incremento de las temperaturas globales y a la severa disminución de las precipitaciones invernales. Durante el último ciclo, los niveles promedio de nieve sobre los glaciares se situaron un 25% por debajo de la media registrada en la década anterior.
Esta escasez de manto nival acelera el colapso debido a un factor físico crítico: al desaparecer la capa protectora de nieve reflectante, el hielo oscuro subyacente queda expuesto directamente a la intemperie. Al ser de un tono grisáceo, esta superficie absorbe la radiación solar con mucha mayor facilidad, multiplicando la velocidad de la ablación. A esta situación se sumó una combinación adversa de factores meteorológicos a principios de año, incluyendo la llegada de polvo del desierto del Sahara, que oscureció prematuramente la superficie nival y precipitó el desescarchado antes del inicio formal de la temporada estival.
Los efectos palpables de este fenómeno térmico quedan evidenciados en mediciones de campo recientes como las efectuadas en el glaciar del Ródano. Los científicos constataron con sorpresa la pérdida de un metro entero de espesor de hielo en dirección vertical en un lapso de tan solo diez días, una tasa de destrucción calificada como impresionante y atribuida de forma directa al impacto de las anomalías térmicas. Los especialistas insisten en que la persistencia de jornadas con temperaturas extremas resulta letal para la supervivencia de estas reservas hídricas, independientemente de si los termómetros marcan los 35 °C o los 40 °C.
Esta crisis ambiental coincide con una semana de registros récord en Europa, donde el calor extremo superó los 40 °C en múltiples países, colapsando redes energéticas, servicios de emergencia y sistemas hospitalarios, además de provocar la muerte de unas 1.300 personas.
El panorama a largo plazo resulta sombrío para el entorno helvético, un territorio que ya ha perdido cerca de 1.200 glaciares en el último medio siglo y donde actualmente solo subsisten unos 1.300. De continuar la tendencia de calentamiento global al ritmo observado en las décadas recientes, las proyecciones científicas estiman que para el año 2100 solo quedarán pequeños remanentes aislados de hielo en las cumbres más altas.




