El ACI Europe exige frenar el nuevo Sistema de Entradas y Salidas de la UE
El presidente del organismo aeroportuario califica el despliegue del control biométrico de caótico y alerta de colas de hasta seis horas en los principales hubs europeos
El nuevo Sistema de Entradas y Salidas (EES, por sus siglas en inglés) de la Unión Europea está generando graves disfunciones operativas y prolongadas retenciones para los viajeros internacionales en las terminales aeroportuarias de todo el bloque comunitario.
Ante las severas complicaciones registradas desde su lanzamiento definitivo el pasado mes de abril, el presidente de la Asociación de Operadores Aeroportuarios ACI Europe, Stefan Schulte, ha instado a las autoridades políticas de Bruselas a suspender la aplicación de la normativa durante los meses de máxima demanda turística del verano y a replantear de forma estructural los protocolos de control vigentes.
Según las declaraciones de Schulte recogidas por la corporación británica BBC, resulta urgente dotar de una flexibilidad absoluta a las autoridades fronterizas nacionales para que puedan desactivar el mecanismo de control digital cada vez que las condiciones logísticas lo requieran y evitar así escenarios de caos generalizado en las zonas de tránsito.
El nuevo marco de control fronterizo estipula que todos los pasajeros procedentes de terceros países ajenos a la Unión Europea deben someterse a la toma obligatoria de datos biométricos, un proceso que incluye el escaneo facial y el registro de huellas dactilares mediante quioscos de autoservicio y puestos policiales, provocando que numerosos usuarios pierdan sus conexiones aéreas comerciales.
El balance de la implantación tecnológica arroja un comportamiento sumamente dispar dentro del mapa de conectividad del continente, alternando terminales con una gestión fluida con grandes nudos de comunicación sumidos en el colapso.
Los pasajeros de vuelos transcontinentales se enfrentan a tiempos de espera que superan de forma regular las tres horas en los momentos de mayor concentración de aeronaves en las pistas.
Los informes de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) estiman que las retenciones para los controles de inmigración podrían alcanzar picos de hasta seis horas durante la temporada de verano. Aunque los mayores cuellos de botella coinciden con las ventanas habituales de despegue y aterrizaje de las aerolíneas de largo radio, las interrupciones en los flujos de pasajeros se producen ya de forma aleatoria.
El directivo de la patronal aeroportuaria, quien también lidera la corporación gestora del Aeropuerto de Fráncfort —uno de los centros de conexiones con mayor volumen de pasajeros de la eurozona—, manifestó su honda preocupación por la incapacidad de las infraestructuras actuales para absorber el incremento de viajeros proyectado para las próximas semanas.
En respuesta a las alertas emitidas por las cadenas de distribución del sector de los viajes, la Comisión Europea ha decretado una moratoria que faculta a determinados aeropuertos a suspender temporalmente la ejecución del sistema EES hasta el mes de septiembre.
Sin embargo, Schulte ha advertido que dicha flexibilidad temporal resulta insuficiente, dado que la temporada alta de desplazamientos se extiende más allá de los primeros días de septiembre, periodo tras el cual el sistema podría sufrir una parálisis técnica total si no se corrigen las deficiencias estructurales de los programas de digitalización.
La patronal del sector del alojamiento y el transporte aeroportuario ha demandado una mayor transparencia institucional a los legisladores europeos, instándoles a abandonar los discursos oficiales de normalidad y afrontar de forma directa la realidad del proceso. La situación actual amenaza con mermar los índices de competitividad y la sostenibilidad económica de la industria de la hospitalidad en Europa justo en un ejercicio clave para consolidar la recuperación de los ingresos por visitantes extranjeros.




