Inicia la III Cumbre Global GWTO-OMET de Enoturismo Responsable en Alentejo
La región portuguesa del Alentejo acoge la III Cumbre Global GWTO-OMET del Enoturismo Responsable. El encuentro toma el relevo estratégico de la pasada edición celebrada en Yantai, China, y de la cita fundacional de Punta del Este, Uruguay, consolidándose como el principal foro internacional enfocado en el desarrollo sostenible, la inteligencia de datos turística y la comercialización del turismo del vino y la gastronomía.
La designación de la ciudad de Beja como sede institucional coincide de forma directa con su nombramiento oficial como Ciudad Europea del Vino.
El evento internacional congrega a delegaciones, expertos académicos y directivos del sector público y privado procedentes de más de 12 países. El principal propósito corporativo de esta cumbre es potenciar las alianzas comerciales y dotar de mayor visibilidad internacional a los destinos vitivinícolas emergentes dentro del mapa del turismo de bajo impacto ambiental.
El plan estratégico diseñado por la Organización Mundial del Enoturismo (OMET) evalúa los nuevos retos operativos que afronta la infraestructura turística de las zonas rurales. José Antonio Vidal, fundador y presidente ejecutivo de GWTO-OMET, destacó que las líneas de actuación prioritarias del foro se centrarán en la implementación de herramientas tecnológicas avanzadas y en la optimización de los recursos locales.
América Latina busca consolidar su cuota de mercado internacional
El posicionamiento de los viajes de ocio vinculados al vino y la gastronomía premium cuenta con una notable representación del bloque latinoamericano. Países como Argentina, Chile y Uruguay acuden al foro europeo con el objetivo de captar flujos de visitantes internacionales de alto impacto económico durante todo el año.
Desde la dirección regional de la OMET para Latinoamérica, liderada por Pablo Singerman, se enfatizó la relevancia de articular estrategias transversales entre el ámbito académico y las empresas privadas para elevar los ratios de ocupación hotelera en destinos rurales del cono sur.
Por su parte, el modelo territorial del Alentejo se expone ante el mercado global como un caso de éxito fundamentado en el turismo slow. La propuesta combina la preservación de olivares centenarios, la arquitectura tradicional de sus pueblos blancos y la autenticidad de su producción vinícola ancestral como factores diferenciales de competitividad frente a las propuestas vacacionales masificadas de sol y playa.




