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El Salvador presente en WTM Londres

07-11-2017

Por: Verónica de Santiago
José Napoleón Duarte

Regresa WTM Londres, una de las principales ferias turísticas dentro del calendario de eventos mundiales dedicados al universo de los viajes y el turismo, y con ella se refuerzan los vínculos entre los destinos y sus mercados. El Salvador participa en esta edición con una delegación encabezada por el ministro del ramo, el señor José Napoleón Duarte Durán. Caribbean News Digital conversó con el Ministro Duarte sobre varios temas de mucho interés.

Esta es una edición especial por dos motivos: la inminente entrada en vigor del Brexit y lo que puede acarrear para el turismo hacia El Salvador, y la despedida del señor Taleb Rifai. ¿Cómo ve usted el mercado británico de forma emisiva?

Lo primero que hay que reflexionar es el tema de la Unión Europea e Inglaterra, y las consecuencias y los resultados del impacto que estas decisiones tienen a nivel de la población.

Es una decisión muy difícil, se sabe que Inglaterra está saliendo de la Unión Europea y está tratando de hacerlo de una manera a mi juicio ordenada, sin embargo, de igual forma comienzan a afectar decisiones políticas, económicas, decisiones de integración en términos de una región tan importante como es el viejo mundo, y asumir también las consecuencias de estos impactos y de las nuevas medidas que se están tomando en Inglaterra.

Hoy, justamente, escuchaba al Ministro de Turismo de Inglaterra, quien planteaba la necesidad de un ordenamiento más adecuado para el turismo compartido, el turismo participativo y ciertamente Inglaterra, Londres, es un destino maravilloso, que aun cuando uno encuentra gran cantidad de turistas y colas por todos lados, se puede decir que es un destino agradable, puedes hacer la cola y sentirte con ganas de ir al Big Bang.

Esto permite mandar un mensaje y es que los mercados, el turismo han madurado, que sus ciclos han sido cumplidos, tienen que renovarse, tienen que innovarse, preparándose para nuevos ciclos porque nunca el turismo es excesivo, siempre va a haber más y más gente que quiere conocer estos países maravillosos del primer mundo, y permite ofrecerle al turista algo que en otros países no existe.

Sabemos muy bien que hay mucha gente en el mundo que no conoce ciudades o países y que muchas personas siquiera han tomado un avión. Se habla no solamente en China, en India, en África, en América, y hay suficiente espacio en el mundo como para mantener una política  de turismo a nivel mundial que nos permita darle un contenido de más planificación y de organización para que el turista, tanto emisor como receptor, conozca en términos generales y sencillamente las reglas de juego de todos los países.

Dentro de esas reglas del juego también está el turismo masivo y la responsabilidad que tiene el turista de cuidar lo que visita y a donde va.

No es el caso de nuestros países que son pequeños y que en total al final en Suramérica recibimos cerca de 17 a 18 millones de turistas al año, pero no es un turista masivo. 

Sin embargo, hay que prever desde ya para ir educando a la gente a recibir, a conocer y a estandarizar, si se puede decir así, una relación de cordialidad y de comprensión, de solidaridad, tanto de las comunidades que reciben a los turistas como de los turistas que llegan a los países.

En este punto quiero hablar sobre la experiencia en El Salvador. Siempre pensé que, en el caso de El Salvador, lo primero que necesitábamos hacer era comprender qué es un turista, la definición básica de una persona que no vive en el país, que no es residente de un país, que toma la decisión, no importa cuál es el camino, de ir a visitar un país porque quiere conocerlo simplemente y tiene el derecho de comprar un pasaje, ir a un hotel, pero por el otro lado tenemos el derecho de recibirlo y de servirle, pero además compartir.

El turismo tiene que compartir y ser solidario con la riqueza, y ahí está el secreto. Si nosotros le enseñamos a las poblaciones a convivir con el turismo, le enseñamos a las comunidades rurales que el turismo es bueno y que  va a dejarle valores agregados, le va a enseñar y le va a dar cadena de valor, está gente va a entender que el turismo genera empleo, ingresos, que pueden mejorar sus casas, que tienen derecho a la educación y a la salud, que además tienen derecho a compartir con personas que llegan del extranjero, pero hay que enseñarles cuáles son esas normas básicas que se deben hacer a través de la educación, de la cultura, de la historia.

Por eso es importante trabajar la oferta turística en todos los países, mejorarla, hacerla más eficiente. Las personas que reciben al turista cada vez aumentan los precios y eso no puede ser. El turista que siente que un destino empieza a incrementar los precios porque hay una sobredemanda inmediatamente se retira porque hay muchos lugares lindos que puede visitar perfectamente.

Por otro lado, siempre he creído que el turista hay que, no educarlo, sino concientizarlo. Se habla muy mal del turista, no solamente en el aspecto personal, sino también cultural, histórico, de que el turista puede causar daños en vez de beneficios, o no dejar valor agregado de ninguna manera y se acusa mucho en los debates a nivel mundial estos temas, especialmente en el caso de los cruceros y del Airbnb.

Yo creo que la industria de cruceros es buena y que en El Salvador los pocos cruceros que hemos recibido nos han dado resultados, recibimos a los cruceristas y estos viajan a las rutas turísticas y hacemos compartir a nuestras comunidades con ellos, pero parece que en otros países no es así.

Muchas de las empresas de cruceros deben tener conciencia al respecto y ser más solidarias con las comunidades para que pueda dar un efecto positivo cuando atraca un crucero. Por el otro lado hay un tema que comienza a ser discutido, ya lo he escuchado en varias oportunidades, por la Organización Mundial del Turismo, y es el modelo Airbnb y el tema de los hoteles.

¿Ha llegado Airbnb al El Salvador?

De una u otra forma creo que está, pero ya empieza a llegar a los países, ya hay discusión. Estos son temas que representan una muy buena discusión a nivel mundial.

¿Qué es Airbnb? En primer lugar, es un negocio, que alquila, renta propiedades en el mundo, es decir, gente que quiere alquilar una habitación porque quiere ir a un lugar y quiere pagar más barato que un hotel, y este modelo de negocio es bueno, no va a desaparecer en el mundo y sigue creciendo, pero ¿cuál es el tema fundamental cuando se habla de que ellos tienen que poner leyes y normas? Es porque todos abajo, todos en la cama como dice el dicho.

Es decir, las personas que reciben estos beneficios tienen que pagar sus impuestos, tienen que cumplir todo el aspecto fiscal. Usted no puede rentar una habitación el 80 por ciento del año sin tener una regulación básica, regulación de baños, de lugares apropiados, pero también debe pagar sus impuestos municipales, sus impuestos fiscales nacionales y este es el gran tema.

Yo no siento que a nivel mundial los hoteles están opuestos a este modelo, pero tiene que haber una regulación porque no se vale que a ti te cobren impuestos y a ellos no. Este es un tema que siempre va a estar en discusión y ojalá los representantes de Airbnb a nivel mundial vayan a hablar con los gobiernos, ser parte de la organización de Viajes y Turismo y de la Organización Mundial del Turismo, que puedan estar conectados en esta industria tan importante, va a favorecer una cuestión de esta naturaleza.

Me parece que propiamente en El Salvador hay que seguir trabajando en dos direcciones. La primera es continuar haciendo un esfuerzo por educar a la población para que comprenda lo que significa la industria turística, para que pueda entender que el turismo es una industria que puede tener grandes proporciones, grandes incidencias en la economía y que puede  generar muchísima participación a nivel del Producto Interno Bruto, como existen muchos países en el mundo que generan entre un 20 y un 25 por ciento del PIB, pero que además, deja un beneficio explícito en la generación de empleos y en la generación de valores agregados y encadenamientos.

Nuestros países son pobres, no tienen cuantiosos recursos y los que tenemos, tratamos de ocuparlos en las necesidades básicas de nuestras sociedades. El Salvador no es la excepción y pareciese que debe marcar una pauta en seguir fortaleciendo esta oferta turística de carreteras, de infraestructura, de lugares, de redes sociales, de tecnología y de ir proponiendo a los mercados internacionales una dinámica distinta.

Por otro lado, no solo hay que dinamizar la demanda, hay que sacar programas especiales para que los turistas que lleguen conozcan más ese destino. En este caso en el año 2018 vamos a lanzar un programa de conciencia turística y pediré a la Organización Mundial del Turismo incluirme en el Observatorio Turístico para que tengamos esos perfiles y podamos contar con información adecuada que nos permita cada vez más comprender por qué el turista llega a nuestros países y cómo nosotros tenemos que atenderlo.

Este es uno de los posibles programas para el 2018 pero también voy a hacer una estrategia de campañas para concientizar a nuestros propios turistas y a los salvadoreños que salen a hacer turismo a otros países porque tienen que conocer qué es lo que está pasando en el mundo, qué está pasando en estos destinos, cuáles son las conexiones y las aerolíneas que tienen impacto y cómo esto puede favorecer a esta persona que gana su dinero, tiene sus ingresos, paga sus impuestos y además tiene una responsabilidad con la familia.

Por ese lado, también vamos a hacer un trabajo en los aeropuertos, en el aeropuerto de Monseñor Romero, de El Salvador, para ir ofreciendo diez reglas básicas del turismo sostenible para el 2018.

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