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Todo listo para Semana Santa

17-03-2017

Una de las etapas del año que esperamos con mayor regocijo es sin lugar a dudas La Semana Santa, es por ello que debemos prevenir los diferentes factores de riesgo a los que nos expondremos y que pueden alterar nuestra salud y bienestar.

Durante Semana Santa, muchas personas deciden darse unas pequeñas vacaciones y huir de la rutina diaria. Sin embargo, para disfrutar este período con salud, no hay que dejar nada a la improvisación, sobre todo si el destino es un país extranjero o nos acompañan niños, ancianos o personas con enfermedades crónicas. No tener en cuenta algunos aspectos básicos puede hacer que, una vez lejos de casa, lo que se imaginaba como una experiencia fantástica se convierta en una pesadilla.
En función del tipo de viaje, el destino y la salud de cada uno de los pasajeros, pueden tomarse medidas de prevención que nos eviten sorpresas desagradables.

En lugares de peregrinación o afluencia masiva de público
Al asistir a eventos religiosos identifique los posibles riesgos, puntos de encuentro y las rutas de evacuación en caso de una emergencia. En procesiones, transite con precaución; evite los tumultos y conserve la distancia; tome suficiente líquido para evitar deshidratación y utilice ropa adecuada para el clima local, así como zapatos cómodos.

Para viajar en coche
Si se utiliza el coche como medio de transporte, hay que cerciorarse de que se está en condiciones de hacer el viaje, prestar atención a los neumáticos, los frenos y las luces, planificar las rutas más seguras y poner especial atención en los trayectos cortos.
El conductor, antes de iniciar un viaje, debería descansar lo suficiente y no ponerse al volante después de un día de trabajo; parar cada dos horas o cada 200 km en las áreas y estaciones de servicio, al menos durante 15 min, y realizar paseos pequeños; mantenerse bien hidratado con agua y refrescos para evitar dolor de cabeza, reducción de la atención y cansancio, y, bajo ningún concepto, consumir alcohol.
Si se viaja con niños, lo mejor es que un adulto diferente al conductor se encargue de mantener el orden (las distracciones de la persona que está al volante son la primera causa de mortalidad). Para entretenerlos sirven juegos de palabras, contarles cuentos, ponerles su música favorita, etc. Igual que el conductor, hay que ponerles ropa cómoda y llevar comida ligera y bebidas para el trayecto, sin olvidar que, igual que este, deben parar con frecuencia para descansar.
Las personas que se marean deben mantener la mirada fija en un punto lejano, por encima del horizonte y dejar la ventanilla un poco abierta. Lo idóneo es que los niños se duerman durante el viaje, ya que les evita el malestar. Por supuesto, una conducción suave y escoger rutas con menos curvas, también ayudan.

Vacunas para viajes al extranjero
Si el destino escogido está fuera de tu país, es necesario consultar cuál es la situación sanitaria del país de destino, qué enfermedades endémicas hay y las características del viaje (de aventura, familiar, organizado, zona rural, región urbana y su duración, entre otros).
Quienes tengan previsto viajar a destinos tropicales deberían acudir con la suficiente antelación a los centros de salud internacional, para informarse sobre las medidas que hay que adoptar a fin de evitar algunas enfermedades y las vacunas que son necesarias cumplimentar. Estas, que difieren según la zona elegida, suponen una ayuda muy importante en la prevención de enfermedades infecciosas y, en algunos casos, están sometidas a reglamentación internacional.

El botiquín de viaje
El botiquín idóneo debe ocupar poco espacio, ser ligero y resistente y contener lo estrictamente necesario según el lugar de destino y la duración del viaje. En los destinos tropicales debería contener un desinfectante y material de cura de fácil aplicación, cremas solares, un repelente de mosquitos, un preparado para purificar el agua, medicamentos contra el paludismo y sales de rehidratación oral para combatir las llamadas “diarreas del viajero”. Las personas con enfermedades crónicas deben llevarse consigo un informe detallado y actualizado de su médico, todas las recetas médicas y más medicación de la necesaria. Las personas alérgicas deben conocer también la época estacional del país de destino y tener en cuenta la posibilidad de sufrir una crisis durante el viaje.

Precauciones alimentarias
Hay que seleccionar bien los alimentos que se comen y cómo se hacen; aunque esto no asegura su inocuidad, ayuda a prevenir la diarrea, que es la enfermedad más frecuente en los viajes internacionales. Estar vigilante con los helados, la repostería y las verduras crudas, pelar las frutas y verificar que los alimentos estén bien cocinados. Hay que desechar las preparaciones crudas y de leche o derivados sin higienizar.
También hay que consumir agua en envases que ofrezcan suficientes garantías o aquellas que estén embotelladas y precintadas, o bebidas calientes, como té o café. Se deben rechazar cubitos de hielo en las bebidas.

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