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Mar, arte y atardeceres en Guanacaste (Parte III)

19-05-2015

Darma Lucía Zambrana

Para muchas personas, me incluyo entre ellas, el desayuno es la comida más importante del día y al parecer para los ticos también. A tempranas horas de la mañana en casi todas las casas de Costa Rica y más aún en las zonas rurales, no ha de faltar el gallo pinto, huevos o queso frito, tortillas de harina de maíz, natilla y un humeante café chorreado o un agua dulce caliente o fría.

Dicen que el aroma a café es uno de los olores propios de un hogar. Así que despertarse con el aire impregnado de esa bebida que tomamos en todo el mundo gracias a los árabes, te hace sentir como en casa. Y así fue en todo el recorrido por Guanacaste.

Aunque el café no es una bebida propiamente costarricense - como nos dijeron nuestros guías, pues los ticos prefieren el agua dulce que es exactamente eso: agua endulzada con panela - este país es uno de los mayores exportadores de café de Centroamérica. También exporta frutas como piña, banano, naranja, mora y cacao dulce.  Y ni qué decir de la variedad de  quesos y otros productos lácteos que se elaboran en zonas ganaderas como Guanacaste. De modo que los desayunos fueron inolvidables. En ellos, al igual que en el resto de las comidas, se emplearon productos nativos de la región.

Con experiencias y algo de cansancio acumulado por las actividades previas, llegamos a la Hacienda El Viejo, una reserva creada en el año 2009, donde se desarrolla el turismo agrícola y donde aún funciona un ingenio azucarero, plantaciones de caña y se puede visitar un bosque seco protegido donde abundan las aves zancudas.

Igualmente, en compañía de guías especializados en la fauna y flora del área de Palo Verde,  se puede remontar en lancha el Río Tiquisque, rodeado de vegetación y de monos cariblanca, aulladores, cocodrilos, iguanas, felinos,  e infinidad de especies de aves, que observan al visitante más que el visitante a ellos.

Al finalizar el día el grupo de periodistas fue recibido en el Hotel Casa Conde del Mar, un establecimiento ubicado al norte de Guanacaste en el Golfo de Papagayo, que acaba de convertirse en un “all inclusive”. La playa se llama Panamá debido a la abundancia de árboles de esa especie en el área, pero actualmente ya no quedan muchos de ellos.

El día es bastante caliente y seco en esta zona, la noche refresca poco, pues al encontrarse en un golfo estrecho, no hay mucho viento. El mar es tranquilo y quieto, y casi sin oleaje en esta zona de la costa. Un recorrido en lancha por la costa donde se puede ver la casa que tiene Michael Jordan en lo alto de una loma y bañarse en playas donde solo te encuentras con tapires que deambulan haciendo caso omiso de los seres humanos, junto al capitán Gilberto Soto, fue el epílogo de este recorrido por tierras y aguas guanacastecas.

Alejandro Sancho, gerente de mercadeo y ventas y Jorge Zúñiga, ejecutivo de tour & travel, fueron los perfectos anfitriones para la visita a al Conde del Mar en Playa Panamá.

La despedida al grupo organizada por este dúo consistió en una show artístico musical protagonizado por Carlos Hiller, artista argentino que pinta con las manos mientras una banda tica lo acompañaba con música internacional de todos los tiempos.  

Mucho se quedó por ver, pero el tiempo es implacable, será en otro viaje, gracias a otra iniciativa del Instituto Costarricense de Turismo (ICT) que hace lo que le toca.

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