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Adriático: un puente que une las Américas

28-10-2014

Darma L. Zambrana

Luigi, Gian Luca, Giovanni, Nunzio y Leopoldo, son los nombres de algunos de los miembros de la tripulación del ferry Adriático que inició su ruta de fin de semana entre Colón y Bocas del Toro, el pasado viernes 24 de octubre con unos 500 invitados entre periodistas, operadores de turismo, empresarios y algunos pasajeros a bordo, cumpliendo así su misión de unir Cartagena y Panamá por mar y constituirse en un puente entre las Américas.

Con un mar calmo, el buque italiano, que anteriormente hacía el mismo servicio en las aguas de Italia y Croacia, zarpó del puerto Colón 2000 alrededor de las 9 de la noche y luego de una larga espera para abordar, que se hizo corta ante la oportunidad de encontrarse con amigos, hacer nuevos y la expectativa de lo que nos esperaba en esos tres días de paseo, mar, música y compartires.

Una vez a bordo, y después de la entrega de tarjetas de consumo y de ingreso a las habitaciones y la asignación de camarotes, se ofreció un espectáculo de fuegos artificiales que anunciaba la partida hacia Isla Colón. En este viaje inaugural las butacas iban desocupadas, todos fueron acomodados en las cabinas, que, aunque pequeñas, son cómodas.

En medio de la noche tropical el Adriático se desplazaba suavemente hacia su destino al cual arribaríamos 12 horas después. La aventura comenzaba. Entre los invitados, iban pasajeros colombianos y bocatoreños y periodistas no solo de Panamá sino también de Costa Rica, puesto que con el gran movimiento turístico que existe entre Bocas del Toro y el país vecino, es muy probable que muchos viajeros ticos visiten también Panamá y Cartagena por mar.

Esa primera noche podíamos elegir entre dos de los tres restaurantes que tiene la nave: uno italiano, con mucha demanda, y otro más informal de comida internacional. El tercero es la cafetería utilizada mayormente para el desayuno, bocadillos y bebidas. Un chef napolitano atiende los tres restaurantes. Además el ferry ofrece otras amenidades como discoteca, casino y una tienda duty free.

El ferry navega en dos rutas: desde Colón 2000 hasta Cartagena, denominado “Cartagena Xpress”; una ruta inversa (Cartagena-Colón 2000) se venderá como “Panamá Xpress”, y la ruta Colón 2000 – Bocas del Toro (Isla Colón) promocionada como “Bocas Weekend”.

El itinerario establece la salida todos los lunes y miércoles desde Colón 2000 hacia Cartagena, y el regreso martes y jueves. Los viernes navegará de Colón 2000 hacia Bocas del Toro, con retorno los domingos. Los precios entre Colón y Cartagena han sido fijados en 90 dólares en butaca y 190 dólares viajando en cabina, ambos por persona por vía. El tramo Colón-Bocas cuesta 95 dólares por vía viajando en butaca y 277 dólares por dormir las tres noches del recorrido en la cabina y los pasajes pueden adquirirse a través de las agencias de viaje en todo el país.

En la ruta Colón – Bocas del Toro, el pasaje incluye desayuno y cena, el resto se paga aparte y entre Colón y Cartagena todo debe pagarse aparte del pasaje.

Después de las 10 de la noche empezó el espectáculo en la discoteca, la orquesta Zafiro, un grupo de Calypso y Andrés Poveda, compitieron por las preferencias de un público dispuesto a divertirse y a aprovechar hasta el último minuto a bordo del ferry. Avanzada la noche y hacia la madrugada algunos pasajeros seguían bailando mientras el Adriático se acercaba a la costa bocatoreña. Alrededor de las 10 de la mañana anclamos frente a Isla Colón y Carenero con el pasaje listo para disfrutar de las playas del caribe.

Todo el sábado y el domingo permaneceríamos en el área. Un grupo de músicos locales y bailarines esperaba nuestro descenso en las oficinas de la Autoridad de Turismo de Panamá, en la isla. Una isla que se ha poblado de pequeños hoteles, alrededor de 100 en total, espera por el turismo que moverá el ferry.

El siguiente destino fue Boca de Drago, y para algunos playa La Estrella, a poco menos de 5 minutos por lancha desde el anterior punto. Arena blanca, agua turquesa y transparente, y algunos ranchitos vendiendo bebidas, artesanías y comida típica, es un sitio casi virgen, que así como está constituye un enorme atractivo para el turismo.

El retorno al barco fue difícil, nadie quería dejar ese paraíso. Pero había un itinerario, no muy claro, que cumplir, y a eso íbamos. Por la tarde volvimos al barco y después de comer algo, tomar un baño, esta vez de agua dulce, regresamos a pasear por la isla cuya calle principal había sido cerrada al tránsito de vehículos en honor al primer viaje del ferry. Mucha gente disfrutaba en la plaza principal el ensayo de las bandas escolares que se preparan para las fiestas patrias. Muchos turistas buscaban entre los innumerables restaurantes y cafeterías diseminadas por doquier, el lugar que les invitara a pasar y disfrutar de comida local, pizzas, hamburguesas o cocteles. Los turistas llegados antes observaban a los otros turistas, los que llegaron en el ferry. Los primeros eran, en su gran mayoría europeos y los segundos, panameños, ticos y colombianos.

Después de un par de horas, otra vez al barco en lanchas locales a disfrutar de otra noche de música, baile y noche estrellada, extrañamente sin lluvia en esta época del año pródiga en agua. El entusiasmo de la gente no había mermado, y esta vez la fiesta fue más larga. El mar quieto cual un gran espejo invitaba a contemplarlo desde la borda, respirando el aire puro y desgranando sueños en el silencio  interrumpido por instantes cuando se abría la puerta de la discoteca y dejaba pasar las notas de un merengue, un calypso o un reggae.

La mañana del domingo, último día de la visita, llegó soleada pero ventosa. En un mar picado partimos en varias lanchas hacia la isla Bastimentos, donde se está desarrollando el proyecto inmobiliario Red Frog, el cual debe su nombre a esta minúscula especie de batracio que, lamentablemente, está desapareciendo.

Allí un paseo agradable por las villas del complejo que funciona desde finales del año 2013, y al que fuimos invitados por Sina, una alemana enamorada de Panamá que conoce la zona como la palma de su mano y que afirma no temerle al mar, a pesar del fuerte oleaje que a algunos nos tenía como a pajaritos mojados, como decían otros. En nota aparte hablaremos algo más de este proyecto.

Después de otro día de playa en este paradisíaco lugar tuvimos que volver al ferry, no había manera de quedarse. Había una hora establecida de regreso, esa tarde muchos necesitaron una siesta para disfrutar de la última noche a bordo. Esta llegó muy rápido, precedida de una cena, y un rato en la plataforma exterior del piso 10 del Adriático donde hubo improvisación de canto y baile y algunos miembros de la tripulación se tomaron fotos con los viajeros. Después todos nos reunimos nuevamente en la discoteca para disfrutar una vez más de Zafiro. Esa noche no terminó para muchos que bajaron de la discoteca directo al muelle de Colón 2000 donde llegamos a las 6 de la mañana para volver a nuestras casas, algunos y otros, para continuar con el viaje a Cartagena.

Un sueño hecho realidad

Con 164.4 metros de eslora, 27.6 metros de manga, 6.3 metros de calado, 31,910 toneladas de peso y con una tripulación total de 300 personas de las cuales el 80 por ciento es italiano y el restante 20, hondureño, el Adriático tiene una capacidad para transportar más de 1,000 pasajeros distribuidos entre los 379 camarotes y las 300 butacas tipo línea aérea, y una capacidad de carga de más de 110 contenedores de 500 pies o 500 vehículos.

“Esto es solo el inicio de algo muy grande, que tendrá un impacto importante en el turismo de Bocas del Toro. Una aventura que nos tomó 8 años hacer realidad y encontrar un barco que tuviera estas características: un crucero que pueda llevar carga y sea la conexión entre Colón y Cartagena”, dijo Augusto Tarracina, gerente general de Aventura 2000 y representante del Ferry Xpress en Panamá.

Según los ejecutivos de la empresa el Adriático es una opción diferente para viajeros comerciales, turistas y carga que impactará de forma positiva en la economía de los puertos a los que llegará.

La inversión es cien por ciento panameña, informó Tarracina quien no quiso adelantar ningún dato sobre el monto de la misma, pero mencionó que el Adriático está contratado por 3 años, inicialmente, para este servicio.

“Estamos muy satisfechos con lo logrado, sabemos que hay detalles que ajustar como el desembarque, contar con personal que sea nuestro en el barco, cosas que corregiremos en el camino”,  dijo Tarracina quien agregó que fundamentalmente el Ferry Xpress se está vendiendo, además de Panamá, en Costa Rica y Medellín, Cali y Cartagena en Colombia y que esperan aportar con unos 100 mil turistas por año a Panamá.

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