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Markus Semer: “Esta es La Manzana”

08-06-2017

Por Jorge Coromina (Caribbean News Digital)
Markus Semer

Entrevista exclusiva con Markus Semer, presidente de la Junta Directiva y CEO de Kempinski Hotels

Kempinski acaba de abrir su primera -y única- propiedad en La Habana. Al igual que cualquiera de sus 75 instalaciones en 75 destinos en Europa, Asia y el Medio Oriente, el Gran Hotel Manzana Kempinski es único. Fue construido en un lugar conocido y preciado para el pueblo cubano, especialmente para los habaneros; un lugar con una rica historia que todos conocen.

Fotos exclusivas del Gran Hotel Manzana Kempinski

Horas después de la inauguración, Caribbean News Digital conversó con Markus Semer, CEO y presidente de la Junta Directiva de la empresa hotelera con sede en Alemania. En esta entrevista exclusiva, el Sr. Semer explicó las razones estratégicas detrás del hecho de que ahora Cuba se haya convertido en el único país del Caribe y las Américas en tener una propiedad Kempinski.

El nuevo hotel cuenta con 246 habitaciones, incluyendo 50 suites. Las habitaciones estándar cuestan unos $440 por noche, precio que podría subir hasta $660 durante la temporada navideña. Las suites están en el orden de $2.500 por noche, mientras que la suite presidencial vale más de $4.000 por noche.

La cocina es excelente en todos los sentidos. El hotel ha abierto hasta el momento tres restaurantes que servirán comida internacional con un toque cubano.

Según el Sr. Semer, Kempinski tiene ahora una ventaja competitiva en Cuba toda vez que cuando otras marcas de lujo comiencen a abrirse paso en la isla caribeña, la compañía alemana ya habrá conseguido hacerse de una parte importante del segmento de lujo.

Cuba está de moda; es un país en boga que todo el mundo quiere visitar. Sin embargo, ¿por qué Kempinski eligió a Cuba para abrir una instalación de gran lujo en un país que nunca antes había tenido una propiedad como esta?

La hotelería se está moviendo en dirección de las marcas multinacionales, pero una de las razones que mueve a una empresa como la nuestra es la posibilidad de poderconseguir un crecimiento a más largo plazo. Fuimos los primeros en la década del 90 del pasado siglo en desembarcar en China como una marca internacional; fuimos los primeros en iniciar operaciones en Moscú,también en aquella época. Al final de la jornada, estamos en este negocio de la hotelería, por lo que cualquier empresario tiene que correr grandes riesgos. Aquí corremos un riesgo enorme, pero también lo corrimos en China y lo corrimos en Rusia, y lo corrimos en un momento en que todo el mundo nos estaba diciendo “¿por qué estás haciendo eso?”.

Cuando usted está en el negocio de bienes raíces -porque se trata de bienes raíces y estamos operando con bienes raíces- no puede ceñirse a las tendencias, no puede tomar decisionesa partir de lo que es especial hoy, porque lo que hoy es especial, tal vez el año que viene deje de serlo. Se invirtió mucho esfuerzo en la creación de este edificio. Tuvimos que invertir más de cinco años en él, y hace cinco años Cuba no era tan especial como lo es ahora. Así que con eso le digo que todo esto comenzó a gestarse antes del 17 de diciembre de 2014, antes de que Obama viniera a Cuba y antes de que las cosas hayan comenzado a cambiar tan rápidamente aquí.

Como hotelero, uno tiene que ser capaz de saber que se necesita tomar decisiones de negocio independientemente de cuáles son las situaciones. Por supuesto, ahora el momento es perfecto. Estamos abriendo en momentos en que Cuba disfruta de un momento único, en momentos en que Cuba está en boca de todos. Sin embargo, tomamos esta decisión, dimos estepasode abrir un hotel en Cuba antes de esta situación actual que vive la isla. Creemos en Cuba como destino a largo plazo, y por eso nuestra asociación y nuestro acercamiento con Cuba ha sido tan exitoso.

Esto no es tan sólo un hotel; es una bella instalación que constituye algo muy importante para Kempinski porque estamos intentando posicionar nuestra marca en las Américas. Somos muy fuertes en Europa, Asia y Oriente Medio, peroen las Américas, todavía no somos una marca de renombre. Por tanto, lo que estamos haciendo aquí tiene una visión estratégica a muy largo plazo. No se trata sólo de abrir un hotel y tratar de tener éxito aquí, sino de ver cuán exitosos podemos ser en las Américas.

Dicho esto, se infiere claramente entonces que este es el único hotel Kempinski en el Caribe y en las Américas, ¿no es así?

Vamos a abrir nuestra segunda propiedad en la región en el 2019, en Dominica. Como dije anteriormente, este es un plan de expansión a largo plazo para las Américas, algo que estamos haciendo para realmente expandirnos hacia las Américas.

No creo que había en toda la ciudad una ubicación disponible mejor que esta. Una vez que suba al último piso y eche un vistazo a los alrededores desde la planta superior de este hotel, una vez que disfrute de la vista desde ese piso superior, usted entenderá que no podría haber ninguna mejor ubicación en la ciudad.

Además de eso, si uno quiere contar una historia y construir su propio ADN, no puedes tomar un hotel y ya. Kempinski no es una marca de moda; no somos una de esas marcas de moda que dentro de diez años nadie sabe nada de ellas y terminan desapareciendo. Tuvimos la opción de hacer las cosas en este legendario edificio de La Habana. Todo el mundo conoce este lugar en Cuba y estoy seguro de usted se sabe la historia de este inmueble. Todo el mundo conoce la historia de La Manzana de Gómez. Todo el mundo tiene recuerdos de este edificio y muchas personas hasta se emocionan mucho cuando hablan de él.

Hemos abierto un hotel aquí y el hotel no se llama Kempinski La Habana, como muchas marcas de lujo hacen o habrían hecho. Eso habría enviado el mensaje de que no nos importa para nada el entorno o la ciudad donde operamos. No podemos enviar el mensaje de que no nos importa el patrimonio y que simplemente ponemos la marca en la puerta de un edificio y nos vamos. Este es un enfoque diferente. Esta es La Manzana, así que cuando usted se para afuera, realmente tiene que mirar hacia arriba y buscar la bandera para saber que es un Kempinski. Construimos sobre la base del patrimonio local, así que quienes se alojan aquí saben a todas luces que están en Cuba.

Respetamos el patrimonio de todo el mundo, de manera que cuando entramos en un nuevo destino, necesitamos construir sobre la base de ese patrimonio local. Formamos parte del proceso de diseño desde el primer día. No se trató de un hotel que diseñamos nosotros, sino de un hotel que nos fue entregado a nosotros. Nuestros expertos se unieron a este empeño desde el mismo primer día, y pienso que esa es una de las razones que hacen de este hotel un lugar tan único.

Kempinski sólo tiene una marca y sólo nos dedicamos a lo que realmente hacemos bien, que es el lujo, por lo usted que no verá un segundo hotel Kempinski en La Habana. Eso significa que no abriremos un segundo hotel en La Habana.

Kempinski es una marca exclusiva que tiene tan sólo 75 hoteles en 75 destinos. Ninguno de ellos es el mismo, así que para nosotros es como una colección de individualidades. No creo que podríamos copiar este hotel en ningún otro sitio.

Se entiende claramente que el modelo de la compañía nada tiene que ver con el patrón reiterativo al que recurren otras cadenas hoteleras. ¿Cómo logran eso?

Nuestro modelo es diferente y es un modelo muy exitoso. Ahora los cubanos saben que vamos a poner toda nuestra intención y nuestras ganas en esta propiedad. Con el paso del tiempo, habrá más y más demanda por las marcas de lujo en Cuba. Nosotros le damos la bienvenida a la competencia, pero aun así solo tendremos un Kempinski en La Habana. Si pensaríamos en un futuro en hacer crecer nuestra presencia aquí en Cuba, ese sería un capítulo diferente que veríamos llegado el momento.

Entonces, ¿cuál es la estrategia que Kempinski persigue con la apertura de esta única propiedad en La Habana?

El movimiento estratégico detrás de la apertura de este hotel fue el de poner a Cuba en el mapa mundial del mercado de lujo. Ahora cuando todo el mundo viene a La Habana, hablan de este hotel, así que es un enfoque muy estratégico. Estamos enviando el mensaje de que un hotel de lujo como este puede abrirse en cualquier capital del planeta. No es que se trate de Cuba como país, sino del producto en sí. No estamos ofreciendo este tipo de servicio porque se trate únicamente de Cuba. Lo que estamos haciendo es enviar un mensaje muy estratégico al mundo. Ese fue el motivo.

¿Cómo va la tasa de ocupación hasta ahora tras lainauguración?

El hotel está todavía en un proceso de apertura suave y la tasa de ocupación es ahora baja hasta que el establecimiento esté totalmente listo.

¿Cuál es la nacionalidad o la procedencia de los primeros huéspedes en hospedarse aquí?

Los europeos conforman el grupo dominante de huéspedes, con los estadounidenses en segundo lugar. Dentro de la clientela europea que ahora se aloja en el hotel, la mayoría de los huéspedes son de Francia, Alemania, Suiza, Austria y España.

Riesgos aparte que un hombre de negocios como usted siempre toma, ¿le preocupa algo respecto a este hotel?

Desde un punto de vista empresarial, no estoy preocupado. Como dije al inicio de nuestra conversación, creemos en Cuba como destino a largo plazo.

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