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Drones en el hotel y destinos remotos, tendencias en el 2015

11-01-2015

El número de viajes de los clientes de alto poder adquisitivo aumentará en 2015. Así lo cree Jordi Schoenenberger, socio director de la Industria de Travel, Hospitality & Leisure de Deloitte. ¿Dónde viajarán estos turistas? ¿Qué tipo de alojamiento elegirán? ¿Cómo reservarán sus vacaciones? ¿Y qué expectativas tendrán? Las respuestas dan forma a las tendencias para este año en el sector de los viajes de lujo. En definitiva, el propósito para 2015 no es otro que viajar.

Experiencias y destinos remotos: «Cada vez se buscan más experiencias que productos», considera Josep F. Valls, experto en Turismo de Esade. Este año la brújula apunta a Nicaragua, Islandia, Sri Lanka, Namibia, Colombia, Panamá o Etiopía. Y, como señala Schoenenberger, el turismo gastronómico se posiciona como un ingrediente clave. Los viajeros asumen un papel activo y quieren experimentar sensaciones auténticas, como una clase de danza tribal o un curso de cocina.

Cruceros fluviales: Se consolidan como una de las apuestas más exclusivas. Menos masificadas que las travesías marítimas, más exclusivas y por enclaves más insólitos. Desde Deloitte apuestan por el paisaje fluvial del Rin, que este año estará aún más de moda con la conmemoración de los 70 años del final de la Segunda Guerra Mundial. Valls afirma que de todos los cruceristas de río que existen, 125.000 son españoles.

Tecnología de principio a fin: Se reservarán más viajes a través del smartphone y la tableta, y la tecnología wearable se hará fuerte en el equipaje. Todo el proceso del viaje estará digitalizado: desde tarjetas de embarque en el smartwatch a maletas inteligentes con GPS para no perderlas en ningún momento. En el hotel, la privacidad –uno de los elementos que siguen exigiendo los viajeros premium– está garantizada y todo será más interactivo. Incluso puede que en 2015 encuentre cotidiano algunas de las innovaciones que tanto han dado que hablar el año pasado, como los mayordomo-robot de Starwood o los drones que le llevan el champán a la suite del californiano Casa Madrona.

Sin pulsera de todo incluido: El todo incluido no decae, pero sí sus antiestéticas pulseritas y su concepto más masivo. Ahora la pulsera de autos tiene nuevas funcionalidades, como la Smart VIB, implementada en el Grupo Palladium, que permite acceder a la habitación o realizar pagos. «Los paquetes turísticos mantendrán su popularidad en este segmento», según Schoenenberger. En 2014, el 66% de los viajeros premium viajaron de este modo.
Lujo sí, pero ecológico: Los expertos señalan que el cliente actual discrimina lo no ecológico y quiere disfrutar del lujo sin remordimientos en lugares rodeados de naturaleza y sin impacto negativo en el medio ambiente. Lo del cartelito que implora la reutilización de la toalla de baño se ha quedado rancio, y ahora la conciencia se escribe en inglés: más eco-lodges, tratamientos detox y mucho wellness.

No sólo de hoteles vive el viajero: El deseo de sentirse un local más lleva al turista a alquilar propiedades y vivir el destino. El auge de plataformas como Airbnb o HomeAway ha puesto de manifiesto esta voluntad de relacionarse con personas de otras geografías y culturas. ¿El resultado? Prefieren disfrutar del destino durante un tiempo largo en lugar de visitar varios.

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