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Con el cine de cómplice

29-05-2017

Por Frank Padrón.
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Abundan los libros con recetas de cocina, pero que estas procedan del cine, concretamente cubano, no abundan, y es lo primero para agradecer a la gibareña Evelina Cardet, ingeniera mecánica y  profesora  en la escuela de Hotelería y Turismo en su natal Holguín.

También hay que compartir la gratitud con la editorial de esa provincia, pues de sus prensas justamente salieron Las delicias de una curiosa seducción (2005), editada por quien desde años la dirige, la escritora Lourdes González.

Evelina compila platos y bebidas extraídos de varias películas nuestras, que son a la vez re-creación de colegas suyos. El “helado Pilar” procede de Las 12 sillas (1962), de Titón;  del mismo director es La muerte de un burócrata (1966) y de sus imágenes el “coctel habano” mientras que de Memorias del subdesarrollo (1968) una sugerente “pasta para desayuno”.

Otro “gourmet fílmico”, Humberto Solás, aporta elementos semejantes en su clásico Lucía, y algo parecido hicieron Manuel Octavio Gómez (Los días del agua, 1971), Pastor Vega (Retrato de Teresa, 1979), Juan Carlos Tabío (Se permuta, 1983) y otros tantos directores y filmes, de donde expertos gastronómicos han partido para elaborar y ofrecer algunas exquisiteces que en sus fotogramas hallaron, y aparecen detallados en las páginas de este libro.

Las “recetas” no aparecen casi nunca de modo explícito, de ahí la imaginación y sentido creativo de la autora, quien las infiere o extrae de conversaciones o imágenes, para conformar secuencias personales, sui géneris, que arma desde su poder de observación sobre todo para el tema.

Para que el maridaje entre cine y cocina sea completo, la autora adicionó una ficha de cada cineasta y una crítica sobre cada título concreto, para lo cual, honor que me hizo, solicitó la colaboración de quien redacta esta nota.

También aparece abundante y nítido material gráfico, compuesto por carteles de la mayoría de los filmes llamados a concurso, y fotos de los platos procedentes de los mismos.

Estamos ante un volumen sencillo pero original, nada común en las colecciones acerca de gastronomía entre nosotros; como el cine cubano no se detiene –y tampoco las recetas en muchos de sus títulos- Evelina nos debe sin lugar a dudas nuevos acercamientos; ya nos hacemos la boca agua esperando por ella.

   Las delicias de una curiosa seducción de Evelina Cardet (ediciones Holguín, 2005).

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